Restauración de golpes y rozaduras superficiales: caso José Cruz Herrera
Cuadro del pintor José Cruz Herrera con golpes y rozaduras superficiales repartidos por el lienzo, consecuencia del roce y almacenaje prolongado en un trastero — sin grietas estructurales ni daño en el bastidor, a diferencia de otros casos con daño estructural por humedad como el de Pedro G. Camio.
Diagnóstico
El estado de conservación no es malo, pero al haber estado almacenado en un trastero durante una temporada, ha sufrido pequeños golpes y rozados que desvirtúan la lectura de la obra. Muestra una dedicatoria en el extremo inferior izquierdo con la leyenda: «Dedicado al prodigioso odontólogo y buen amigo L.G.Olalla»
Refuerzo del reverso
La intervención comienza desclavando el cuadro del bastidor para separar la tela y acceder cómodamente al reverso. Se prepararon unas tiras de tela de lino de tipo velazquez para acompañar a la tela original y dar más firmeza en algunos extremos, y rellenar y poder tirar de ella en otras zonas como las esquinas que faltaba la misma. Es muy normal que telas de principio de siglo se vuelvan quebradizas y se rajen en los cantos de los extremos del bastidor. Es necesario añadir un soporte para que podamos clavar al bastidor y tensar la misma, para tener un tiro uniforme.
Una vez que los parches están correctamente colocados en los extremos, clavada y tensa la tela, correjimos de esta manera los abolsados que mostraba.
A continuación procedemos a aplanar los golpes con una mezcla de humedad, presión y calor para colocar en el reverso de estas zonas unos parches con fibra de vidrio que acompañan a la tela en firmeza y resistencia mecánica similar a la tela original.
Las lagunas se rellenaron con un aparejo a base de yeso, cola animal y fungicida y posteriormente rasadas.
Reintegración cromática y barnizado
La reintegración cromática se llevó a cabo con acuarelas como base y pigmentos al barniz de la casa Maimeri.
Por último se barnizó toda la obra con barniz satinado de la casa Lefranc & Bourgeois.









