Proceso de intervención y restauración de un óleo sobre una tabla de madera de la Inmaculada Concepción. Esta tabla había sido intervenida con resultados parecidos al del «Ecce Homo» de Zaragoza. Ahora que ya no es noticia, mostramos el proceso de restauración de una pintura sobre tabla religiosa.

EXAMEN DE LA OBRA

Sin llegar a ser una escultura de madera o talla, esta tabla de madera de abeto, seguramente formó parte de un retablo en su momento. La representación de la virgen de la Inmaculada se muestra con las manos unidas a media altura, y el demonio bajo la media luna a los pies.

En la fotografía nº 1 podemos apreciar el estado original del rostro de la virgen. Sólo conserva  como zonas originales los ojos y la boca. La fotografía 2ª apreciamos que también el dragón o demonio estaba muy retocado, y sin parecerse en nada al original que surgió tras la limpieza. En la Fot. 3 se muestran las distintas fases de la restauración  de la tabla.

INTERVENCIONES ANTERIORES

Sólo se conservaban zonas originales como los ojos y la nariz,  parte de los dedos, y algo del fondo. Todo el ropaje estaba oculto por una argamasa de serrín y yesos mezclados con cola animal. La media luna estaba completamente repintada y hasta la representación del pecado bajo sus pies en la forma de demonio alado, no tiene nada que ver con el original (Fot. 2)

Tratamiento de restauración de la tabla

Empezamos el tratamiento de restauración de esta tabla con un sentado de color que fijase las capas de preparación y pictórica al soporte de la tabla mediante colas animales habituales en este punto de la intervención. Muchas zonas se enciontraban levantadas, pero gracias al espesor de la capa de preparación se han podido mantener de una pieza.

LIMPIEZA

A continuación empezamos a limpiar las reintegraciónes anteriores mediante métodos físicos y químicos. Los disolventes ablandaban los pigmentos sin dañar el color original y el medio físico termina de retirar estas intervenciones.  De esta manera fuimos limpiando toda la tabla hasta dejar bien visibles los estucos falsos. Este es un punto de la restauración interesante para muchos de nosotros. Por un lado temblamos ante la cantidad de estucos que tienen muchas de las intervenciones anteriores, y el tiempo que nos llevará reintegrar color esas zonas. Por otro lado,  también apreciamos que esos estucos se extienden sobre la capa pictórica original tapando zonas que no estan tan perdidas. Esto quiere decir que hay menos pérdidas que las que muestran esos yesos, De manera que el siguiente paso es retirar completamente estas aportaciones, hasta eliminar cualquier testigo de las intervenciones anteriores. Esto se puede apreciar en las fot. 12, 13 y 14 con la madera como soporte  la vista.

FIJACIÓN DE LA CAPA DE PREPARACIÓN

El proceso de sentado hubo que repetirlo localmente en alguna zona concreta después de eliminar todos los restos de la intervención anterior. Recordemos que bajo los yesos originales se encontraba una estopa no adherida en distintas zonas. era necesario eliminar esa cámara de aire y recuperar la unión entre el soporte tabla y la capa de preparación.

RELLENO DE LAGUNAS

Después de eliminar los repintes, los falsos rellenos de serrín y los estucos que no aportaban valor, procedimos a rellenar con la habitual mezcla de yeso y cola animal. Es necesario rasarlas y dejar las a nivel de la capa pictórica original.
Las fot. 16, 17 y 20 muestran las lagunas niveladas con aparejo similar al original, rasadas y listas para su reintegración pictórica.

REINTEGRACIÓN

La reintegración a color con materiales estables y reversibles es una de las últimas fases de la restauración de pintura. Es una fase minuciosa y detallista. De mucha paciencia.

Las últimas fotografías de la serie, exhiben la tabla completamente terminada. También se prepararon y tallaron unos listones de madera de pino para completar las molduras en la zona superior. 

DORADO AL AGUA

Los elementos de madera de los qiue forma parte la imagen de la Virgen de la Inmaculada necesitaban un dorado. Despues de aplicar yesos a las zonas perdidas y a los nuevos elementos, estos se prepararon con Bol para  recibir el pan de  oro con la técnica de dorado al agua. Se empleó oro fino de 24 kilates.