Proceso de conservación y restauración de un óleo sobre tabla cuyo tema es la Inmaculada Concepción. Esta tabla de madera había sido intervenida con resultados parecidos al del Ecce Homo de Zaragoza. Mostramos los detalles técnicos de esta intervención en pintura sobre tabla de temática religiosa.
Ahora que ya no es noticia, mostramos el proceso de restauración de pintura sobre tabla con motivo religiosa.

Restauración de un óleo sobre tabla de la Inmaculada Concepción: yeso masivo sobre la pintura original

Examen de la obra para la conservación y restauración de pintura sobre tabla del siglo xvii

Sin llegar a ser una escultura de madera o talla, esta tabla de madera de abeto, seguramente formó parte de un retablo en su momento. La representación de la virgen de la Inmaculada se muestra con las manos unidas a media altura, y el demonio bajo la media luna a los pies. El estado de conservación a nivel mecánico no era malo. Pero las intervenciones anteriores hacen necesaria una correcta restauración de pintura sobre tabla. El óleo sobre tabla parece del siglo xvii.

A diferencia de un lienzo, cuya flexibilidad tolera ciertas tensiones, la madera de la tabla sufre movimientos naturales de contracción e hidratación. La acumulación de yeso rígido directamente sobre la capa pictórica original, en una intervención tan desproporcionada como la del célebre «Ecce Homo» de Zaragoza, provoca con el tiempo el desprendimiento en bloque de la pintura. Rescatar los fragmentos originales atrapados bajo esa falsa capa exigió un reblandecimiento mecánico y químico controlado.

En la fotografía nº 1 podemos apreciar el estado original del rostro de la virgen. Las zonas originales se limitaban a fragmentos muy concretos como los ojos, la nariz, parte de los dedos y pequeños sectores del fondo. La práctica totalidad del ropaje se encontraba oculta bajo una densa argamasa compuesta por serrín y yesos mezclados con cola animal. La media luna mostraba un repinte completo y la representación del pecado en forma de demonio alado no guardaba relación alguna con la factura original. La fotografía 2ª apreciamos que también el dragón o demonio estaba muy retocado, y sin parecerse en nada al original que surgió tras la limpieza. En la Fot. 3 se muestran las distintas fases de la restauración de la tabla.

INTERVENCIONES ANTERIORES

Las zonas originales se limitaban a fragmentos muy concretos como los ojos, la nariz, parte de los dedos y pequeños sectores del fondo. La práctica totalidad del ropaje se encontraba oculta bajo una densa argamasa compuesta por serrín y yesos mezclados con cola animal. La media luna mostraba un repinte completo y la representación del pecado en forma de demonio alado no guardaba relación alguna con la factura original. (Fot. 2)

Tratamiento de restauración de pintura sobre tabla

Empezamos el tratamiento de restauración de esta tabla con un sentado de color que fijase las capas de preparación y pictórica al soporte de la tabla. Empleamos colas animales habituales en este punto de la intervención. Muchas zonas se encontraban levantadas, pero gracias al espesor de la capa de preparación se han podido mantener de una pieza.

Limpieza de reintegraciones anteriores

A continuación, empezamos a limpiar las reintegraciones anteriores mediante métodos físicos y químicos. Los disolventes ablandaban los pigmentos sin dañar el color original y el medio físico termina de retirar estas intervenciones.  De esta manera fuimos limpiando todos los repintes hasta dejar bien visibles los estucos falsos. Este es un punto de la restauración interesante para muchos de nosotros. Por un lado, temblamos ante la cantidad de zonas que tienen muchas de las intervenciones anteriores. Es mucho tiempo el que nos llevará reintegrar color esas zonas. Por otro lado, también apreciamos que esos estucos se extienden sobre la capa pictórica original tapando zonas que no están tan perdidas. Esto quiere decir que hay menos pérdidas que las que muestran esos yesos, De manera que el siguiente paso es retirar completamente estas aportaciones de yeso. Debemos eliminar cualquier estuco que pertenezca a las intervenciones anteriores. Esto se puede apreciar en las fot. 12, 13 y 14 con la madera a la vista. Esto quiere decir que ablandamos y rascamos los yesos hasta llegar a dejar la madera vista.

Fijación de la capa de preparación

El proceso de sentado o fijación debió repetirse de manera localizada tras eliminar los restos de la intervención antigua. Conviene recordar que bajo los estucos se localizaba una estopa despegada en varios puntos, por lo que resultaba obligado erradicar esa cámara de aire y recuperar la unión íntima entre la tabla y la capa de preparación.

Relleno de lagunas y nivelación

Después de eliminar los repintes, los falsos rellenos de serrín y los estucos que no aportaban valor, procedimos a rellenar con la habitual mezcla de yeso y cola animal. Es necesario rasarlas y dejar las a nivel de la capa pictórica original.
Las fot. 16, 17 y 20 muestran las lagunas niveladas con aparejo similar al original, rasadas y listas para su reintegración pictórica.

Reintegración del color

La reintegración a color con materiales estables y reversibles es una de las últimas fases de la restauración de pintura. Es una fase minuciosa y detallista. De mucha paciencia.

Las últimas fotografías de la serie, exhiben la tabla completamente terminada. También se prepararon y tallaron unos listones de madera de pino para completar las molduras en la zona superior. 

Dorado al agua

Los elementos de madera de los que forman parte la imagen de la Virgen de la Inmaculada necesitaban un dorado. Después de aplicar yesos a las zonas perdidas y a los nuevos elementos, estos se prepararon con Bol para  recibir el pan de  oro con la técnica de dorado al agua. Se empleó oro fino de 24 quilates.

 
 

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