Lienzo de San Sebastian con repintes y mala restauración anterior. La obra se encontraba reentelada, con buen aspecto en el resultado, pero un estudio más a fondo reveló que existían muchos repintes gruesos sobre yesos muy bastos, que tapaban la capa pictórica original y los laterales de la pintura. Este es un cuadro antiguo un poco distinto de lo habitual.
Tratamiento de un lienzo con repintes: la falsa ampliación de San Sebastián
El problema de fondo en esta obra no es solo la suciedad superficial: es la falsificación del formato original de la pintura. El reto del restaurador no consistió únicamente en retirar un barniz oxidado, sino en discriminar, con bisturí y disolventes selectivos, dónde termina la obra original de San Sebastián y dónde empiezan los añadidos miméticos y los repintes de una época posterior que falseaban su lectura histórica.
La obra se encontraba reentelada y ofrecía un aspecto visual aceptable en un primer análisis superficial. Sin embargo, un estudio pormenorizado demostró la presencia de abundantes repintes gruesos asentados sobre estucos muy bastos que ocultaban la capa pictórica y los límites originales de la pintura. Nos encontramos ante un lienzo atípico donde los extremos izquierdo y derecho originales habían desaparecido. En una intervención pasada, la obra se montó en un nuevo bastidor incrementando su anchura artificialmente. En lugar de realizar injertos de tela sobre la base textil durante el reentelado, se optó por rellenar el espacio con una gruesa capa de preparación marrón y amarilla sobre el nuevo tejido. El resultado fue un incremento excesivo en el grosor de los nuevos yesos hasta igualar la cota de la tela ausente, generando tensiones mecánicas y comportamientos dispares en las zonas de transición. A nivel de conservación, esto provoca movimientos distintos en las zonas de transición de la tela forrada y los nuevos yesos.
Tema: Martirio San Sebastián con armadura. Autor: Anónimo. Época: S. XVIII.
La capa de preparación es demasiado gruesa para su buena conservación. De manera que se producen grietas y craquelados de gran tamaño que desvirtúan la lectura de la obra. Es necesario retirar barnices, repintes, falsos estucos, examinar el resultado y valorar si hay material original oculto. Y después, realizar injertos de tela, nivelar lagunas, reintegrar color y barnizar. Se dice muy pronto y rápido.
Al estar tapados no puedes saber realmente lo que hay debajo, pero examinado las grietas ya se intuía una mala intervención. y
Limpieza de repintes
Empezamos el tratamiento eliminando todos los repintes anteriores y barnices superpuestos con medios físicos y químicos, quedando al descubierto la capa pictórica original en las zonas donde aún se conservaba algo. Debajo, las capas de preparación esperan; la original con pérdidas de la pintura original, y la gruesa de los extremos y zonas varias, dada a posteriori.
Comenzamos eliminando los barnices oxidados y los repintes mediante medios físicos y químicos para dejar al descubierto la pintura original conservada. Bajo los estucos modernos afloraron las sucesivas capas de preparación. La retirada de los falsos rellenos aplicados de forma invasiva sobre la superficie original puso de manifiesto que el formato primigenio de la obra era mucho más estrecho debido a un recorte histórico. Los laterales añadidos tras la pérdida de los bordes originales requerían la eliminación completa de esa gruesa preparación agrietada que falseaba las proporciones de la composición. Continuamos retirando falsos estucos en el centro de la obra. La mayoría de ellos se han aplicado sobre la capa pictórica original, y en los extremos. Es algo que los restauradores nos encontramos a menudo. Yesos que se dan en las faltas o lagunas, pero que se superponen encima de la capa pictórica original. Falta de pericia o respeto por la obra, una lástima en cualquier caso. De esta manera observamos como el formato original de la obra es distinto, muy estrecha debido a un recorte en épocas anteriores. Esto quiere decir que el estado original de la obra “A” debía ser proporcional en altura y anchura. Seguramente por daño en los extremos estos se recortaron, dejando la obra sin apenas aire “B”. Se añadió la tela posterior para crecer en anchura “C” que es como ha llegado a nuestros días. Al eliminar los repintes de los extremos y limpiar el cielo, quedan demasiado evidentes estas nuevas bandas añadidas y que es necesario eliminar toda esta gruesa capa preparación agrietada.
Sentado de color
El sentado de color que fija la capa pictórica a la de preparación y a su vez, esta al soporte de tela es una de las primeras fases que se realizan en la restauración de pintura y escultura. Es más una labor de conservación y prevención, que permite trabajar con la obra en el resto de fases. Pero en este caso era necesario descargar y limpiar, todos los elementos ajenos a la obra, para conseguir que la cola empleada en el sentado llegase hasta capas profundas. Afortunadamente las capas originales de preparación y pictórica mostraban suficiente cohesión para la intervención previa de eliminación de añadidos. De manera que una vez libres de elementos intermedios, se hizo un sentado de color tradicional para fijar las capas de preparación y pictórica originales.
Modificación del soporte auxiliar
Sustituimos el bastidor por un modelo móvil dotado de travesaño central, calculando las dimensiones del nuevo formato a partir del lienzo original y añadiendo únicamente un margen técnico prudente. La ausencia de referencias visuales fiables en los laterales impedía cualquier conjetura pictórica sobre las zonas perdidas, por lo que se descartó por completo inventar la continuidad de la escena en los extremos. Es decir, no podemos pintar ni inventarnos como son los laterales que acompañan al San Sebastian.
Segunda fase de limpieza y recuperación de la inscripción
Una vez retirados los repintes más agresivos y los tonos oscuros perimetrales, acometimos una limpieza de precisión orientada a rescatar la pátina y el barniz original. Este proceso sacó a la luz la leyenda del santo, que se encontraba fragmentada debido al corte sufrido por la tela en el pasado. Para solucionar este desajuste en la zona inferior, se colocó un injerto textil compatible en trama y textura con el original, fijado mediante gacha.
Relleno de lagunas
En este momento podemos continuar con el proceso de una manera similar a otras obras, nivelando las lagunas con un aparejo a base de yeso mate y cola animal, similar al original. tras la colocación de los injertos, logrando una superficie mucho más fina que la intervenida anteriormente.
Reintegración a color
La reintegración cromática se desarrolló con materiales reversibles como acuarelas y pigmentos al barniz. A petición del cliente, se aplicó un criterio de legibilidad neutra y discreta, casi invisible,especialmente en la zona del brazo que sostiene el báculo, para concluir con una capa de protección final que recuperó la saturación y los tonos originales del conjunto.
Finalmente se barnizó la obra para recuperar los tonos originales y como medida protectora de cara al futuro.




