Restauración de escultura policromada que representa a un hombre con corona y cetro, de pie sobre un pedestal, con ropajes reales, corona y barba partida. Le cuelga un manto que recoge con la mano izquierda y lleva colgado al pecho un medallón con una cruz central y cuatro a los extremos. La talla estaba atribuida al rey San Fernando, pero este pertenecía a la orden de Calatrava y la cruz es distinta. La de este personaje es más parecida a las cruces referidas a Tierra Santa, aunque de forma cruz latina, no griega. De manera que, aunque atribuida a San Fernando, no podemos dictaminar el personaje exacto.
Restauración de una talla atribuida al rey San Fernando: refuerzo estructural con varilla roscada
Esta talla, propiedad de Paradores de Turismo, presentaba además un reto estructural poco habitual: fijar con garantías una figura de peso considerable sobre una base de apoyo muy reducida.
Origen y atribución de la talla
Las representaciones de reyes con la cruz de Calatrava en el pecho se asocian de manera muy específica a Fernando IV, cuya figura histórica y sepultura estuvieron vinculadas a patronazgos nobiliarios y a órdenes militares en territorios del sur peninsular donde la Orden de Calatrava poseía encomiendas e influencia determinante.
La iconografía de Fernando III suele apelar a un carácter más hagiográfico o estrictamente real, frecuentemente acompañado de la leyenda de rey santo con atributos celestiales o eclesiásticos menores. En cambio, las efigies con armadura completa de placas visibles y la cruz de una orden militar concreta sobre el pecho responden con mayor rigor tipológico a la representación de monarcas bajomedievales de la Casa de Borgoña o Trastámara, bajo cánones de maestría local o provincial.
Esto sugiere que la atribución popular de esta talla a San Fernando pudo originarse por confusión con ese tipo de efigies regias con cruz de orden militar, aunque, como ya se ha señalado, la cruz que porta esta pieza tampoco se corresponde exactamente con la de Calatrava.
Evaluación de la escultura. Identificación de los materiales
La pieza está construida con varios bloques de madera de pino con tablones ensamblados y espigas mediante juntas invisibles. De esta manera es posible colocar brazos y pies en la pose actual.
Estado de conservación
La escultura ha sufrido el desprendimiento de la mano derecha y la pérdida de los dedos de esta y el bastón o cetro que portase. Muestra pérdidas de policromía generalizadas por toda la obra, debido más a golpes y rozaduras que a contracciones de la madera. Pero la talla como organismo vivo y sensible a las captaciones de humedad relativa, se ha movido, y fruto de esas contracciones muestra una grieta en el faldón visto desde el frente, en el hombro izquierdo y otras grietas menores. Asimismo el pie izquierdo se encontraba partido en dos.
La pieza se apoya en un pedestal que mostraba golpes y arañazos.
Pasos en la intervención de la escultura policromada
Limpieza
El tratamiento de restauración para esta escultura comenzó con la limpieza de polvo y detritus acumulado.
Fue necesario eliminar rastros de cera, polvo y cúmulos varios de grasa.
Consolidación y reconstrucción
Después de un examen a fondo de la obra, y descartar el ataque de xilófagos, procedimos a consolidar puntualmente las zonas con microgrietas y con peligro de perderse. A continuación fijamos los elementos sueltos mediante espigas de madera de haya y cola blanca.
Muchas de las grietas son estructurales como la del hombro y costado. Para ellas procedimos a tallar cuñas de madera de pino más blanda que la original. Como medida preventiva preferimos sellar mínimamente las grietas de gran tamaño mediante injertos de madera más blanda que la original, fácilmente reconocible a la vista y reversible, como todo proceso de restauración debe ser realizado. En la restauración de esta talla no se reintegró volumen con estucos ni se aplicó color, sólo se tiñó la madera directamente sobre el injerto dejando apreciar su veta.
Por otro lado, había que resolver la fijación de los pies a la peana: dado el gran peso de la figura y su reducida base de apoyo, fue necesario introducir una varilla roscada que atraviesa la base, las plantas de los pies, los tobillos y llega hasta las pantorrillas. Para afianzarla con tuerca y arandela, abrimos con mucha precisión una pequeña ventana en el lateral de la pieza, invisible una vez cerrada.
Reintegración de policromías
A pesar de tener zonas perdidas son las mismas donde falta preparación, no se ha reintegrado volumen en las faltas. Por tanto tampoco se ha reintegrado color en las zonas de policromía.
En cambio, sí se han patinado los injertos de madera en las grietas.
Barnizado de la obra
Por último procedimos a barnizar la escultura para recuperar su belleza y su valor estético, al mismo tiempo que se garantiza su conservación y protección para las generaciones futuras.
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