En estas fechas próximas a la navidad, comentamos la restauración de pintura religiosa con varios cuadros con escenas relativas a la natividad o nacimiento de Jesús. Los cuadros representan las escenas: Desposorios, Anunciación, Adoración de los pastores, Adoración de los Reyes Magos y Huida a Egipto. Los tratamientos de restauración han sido comunes a todos los cuadros, ya que todos presentaban problemas similares: oscuridad general debido a oxidación de barnices y acumulación de suciedad, sequedad, levantamientos y craquelado, faltas, y golpes en los marcos.
Restauración de cinco escenas de la Natividad del Señor, cercanas al círculo de Antolínez y Sarabia
Tratamiento de restauración de los cuadros de la Natividad
Estos cuadros mostraban características y daños comunes. La alteración más destacable era la presencia de un barniz muy oscuro, que tapaba reintegraciones anteriores y faltas donde se apreciaba la capa de preparación. El estrato superficial, lo que comúnmente llamamos barniz, era la suma de varias capas: alguna con un tinte propio y otras completamente oxidadas y con gran acumulación de suciedad.
Fue necesario ir descargando poco a poco los distintos estratos, aunque en la práctica se movían casi a la vez. Empleamos técnica mixta para ablandar estas capas de barniz sucio con medios químicos, y retirarlas después mediante medios físicos. Es labor de mucha paciencia para los restauradores de arte este tipo de tareas: te tienes que olvidar del reloj y del calendario, no se pueden acelerar los procesos, aunque los restauradores que trabajamos por cuenta propia sí vamos más rápido que quienes trabajan para museos y galerías, sencillamente porque de lo contrario no nos salen las cuentas.
Al eliminar estas capas de barniz pudimos recuperar los tonos originales de las pinturas. Pero, como suele ocurrir cuando una pintura se muestra tan oscura, aparecieron muchas más faltas para reintegrar a color de las que habíamos calculado.
Por la factura y el tratamiento de las figuras, esta serie se acerca al círculo de Francisco de Antolínez y Sarabia, pintor sevillano del entorno de Murillo. No descartamos que se trate de obra de su taller o de un seguidor muy próximo dentro del ámbito cordobés y sevillano.
A continuación se muestran varias fotografías del proceso de restauración de estos cuadros de la serie Natividad, y un poco de contexto sobre lo que representa cada escena.
ESPONSALES o DESPOSORIOS
Los relatos evangélicos se inician tras los desposorios de María con José. Entre los judíos, el desposorio era la primera fase del matrimonio legal, tan firme como el propio matrimonio: solo podía disolverse por divorcio, y a la mujer que era infiel a su prometido se la consideraba adúltera. Aunque María y José todavía no vivían juntos, ella ya era su legítima esposa, por eso el ángel se dirige a ella como tal: «José, no temas aceptar a María, tu esposa» (Mt 1:20).
ANUNCIACIÓN
La fiesta de la Anunciación se celebra el 25 de marzo, nueve meses antes de la Natividad. Según el evangelio de San Lucas, el arcángel Gabriel se presenta ante María en Nazaret para anunciarle que concebirá por obra del Espíritu Santo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús» (Lc 1:30-31). María responde: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1:38).
ADORACIÓN de los PASTORES
La escena representa el misterio del nacimiento: el Niño recostado en un pesebre y envuelto en pañales, junto a María y José, la sagrada familia. Según San Lucas, un ángel se presenta ante unos pastores que vigilaban su rebaño de noche para anunciarles el nacimiento: «Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor» (Lc 2:11). Los pastores acuden a Belén y encuentran a María, a José y al niño en el pesebre, tal como se les había anunciado.
ADORACIÓN de los REYES
Según San Mateo, unos magos venidos de Oriente siguieron una estrella hasta Belén guiados por la profecía de que allí nacería el Rey de los judíos. Al llegar, «entraron en la casa, vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra» (Mt 2:11). Avisados en sueños de no volver ante Herodes, regresaron a su país por otro camino.
HUIDA A EGIPTO
Según San Mateo, un ángel se aparece en sueños a José y le ordena huir con el niño y su madre a Egipto, porque Herodes buscará al niño para matarlo. La familia permanece allí hasta la muerte de Herodes, mientras este, al verse burlado por los magos, ordena la matanza de los niños de Belén menores de dos años, la llamada matanza de los inocentes.

















Siempre me han ecantado los cuadros de nacimiento con el bebé Jesús recién nacido. Independientemente de la época en la que fueron pintados, todos ellos son entrañables y se nota que han cuidado hasta el más mínimo detalle. Lástima el tiempo que pasa y que requieran de una cuidadosa y metódica restauración para volver a dejarlos tal y como estaban originalmente.
Todos los objetos necesitan un mínimo de cuidado y mantenimiento. En el caso de las pinturas sobre cualquier soporte es normal que acumulen suciedad y se oxiden los barnices. No son complicados los tratamientos de restauración para corregir este tipo de patologías. Pero sí que hay que hacerlos con cuidado, con mimo y con conocimientos especializados. Las escenas de la Natividad siempre tienen un aire entrañable efectivamente.